¿Cuánto tiempo debe durar una siesta ideal?

¿Cuánto tiempo debe durar una siesta ideal?

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Si bien la siesta es una tradición de todos los días para algunos, para muchos otros no es siquiera una opción. Entre mitos y prejuicios, los especialistas intentan que este hábito resurja en medio del ajetreo de la vida cotidiana. Además, indican cuánto debe durar e incluso advierten ciertos casos en los que está contraindicado.

Desde el punto de vista de nuestro reloj biológico, nosotros estamos programados como humanos para dormir siestas y los momentos en que las personas son más propensas a quedarse dormidas (llamadas ventanas fisiológicas) ocurren dos veces al día: en la noche, en torno a las 12 de la noche, y en el día, cerca de las 2 de la tarde.

Las siestas se encasillan en esta segunda «ventana fisiológica» con el objetivo de lograr una recuperación de las energías y del descanso, para poder tener una jornada de trabajo más extensa en la tarde.

Actualmente, la extensión de las ciudades obstaculiza replicar este hábito, a no ser que las oficinas habilitaran lugares para ese fin o se establecieran «siestarios».
Pero la siesta no siempre es beneficial: Si alguien no está cansado, se siente bien y quiere dormir a la fuerza, no es aconsejable.

Incluso está contraindicado para algunos, por ejemplo, puede perjudicar el descanso nocturno de los adultos mayores, que muchas veces ya tienen patologías del sueño propias de la edad, como las apneas o síndrome de piernas inquietas.

¿Cuánto tiempo dura una siesta ideal?

Cada uno puede encontrar su receta perfecta entre tres categorías:
1- Para un golpe rápido de energía: 10 a 20 minutos.
2- Para mejorar la memoria cognitiva (recordar datos, lugares, rostros): 60 minutos.
3- Para la creatividad y la memoria emocional: 90 minutos, los que equivalen a un ciclo completo de sueño.

Por otro lado, una extensión de dos horas no es recomendable ya que provocan dolor de cabeza, decaimiento, y la persona se siente «embotada y lentificada.
Pero la gran pregunta es cómo lograr despertarse. Al respecto, lo cual es recomendable poner una alarma.

Si esto no es suficiente, existen otras maneras más creativas:
Una de ellas es dormirse con un objeto en la mano, para que se caiga después de cierta cantidad de minutos desde que la persona se quedó dormida y así se despierte.

Opuesto al sentido común, se recomienda tomar una taza de café justo antes de irse a dormir. Si bien la cafeína no influirá en un descanso corto, sí ayudará a disminuir los efectos de la «inercia del sueño», esa especie de «borrachera» que algunas personas sienten después de la siesta.
Por último, optar por una posición semisentada evita caer en un sueño profundo por lo que despertar se torna más fácil.

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