¿Cómo puede afectar un buen colchón a nuestra salud?

¿Cómo puede afectar un buen colchón a nuestra salud?

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Un tercio de nuestra vida lo utilizamos solo para dormir. Por este motivo es importante el cuidado de nuestro descanso.

Aunque lo recomendable son 7-8h de descanso cada noche hay personas que duermen menos pero descansan bien. Sin embargo, hay otras que duermen más y se levantan casi más cansadas que cuando se fueron a dormir. Aunque hayan podido dormir más horas que el primer grupo no ha habido un buen descanso. ¿A qué es debido? Dejando de lado las diferencias individuales uno de los factores que más influye en el descanso de nuestro cuerpo es tener un soporte adecuado. Por otro lado, si te sientes fatigado durante el día a pesar de que duermes el número de horas correctas empieza a dudar de la calidad de tu colchón.

¿Qué consecuencias nos produce en nuestra salud?

  1. Dolores de espalda y problemas en la columna vertebral

Dormir en una cama con un colchón abollado o hundido nos causará dolores musculares y es nefasto para la espalda. Es debido a que nuestra columna vertebral se dobla y los músculos de alrededor se tensan.

El lumbago es la segunda enfermedad que produce más absentismo en el trabajo (después del resfriado). Si cuando te acuestas te levantas de la cama con dolor es cuando te darás cuenta de que ya es hora de cambiar de colchón. Si no te lo puedes permitir de momento voltéalo temporalmente.

  1. Se alteran los patrones de sueño.

Si dormimos sobre un colchón viejo y desgastado vamos a dar más vueltas en la cama porque aunque nosotros no nos demos cuenta nuestro cuerpo notará que está incómodo. Como consecuencia, cuando nos levantemos de la cama al día siguiente nuestro cuerpo estará fatigado porque no ha habido un buen descanso.

Por lo tanto, tener en la cama un soporte inadecuado trae consigo todos los problemas que se asocian al insomnio: baja capacidad atencional, ojeras, ansiedad, debilitación de nuestro sistema inmune, perdemos brillo en nuestra piel… Incluso aumenta el riesgo de padecer dolor en las articulaciones y posible artritis. ¡Cuidado!

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  1. Empeoramiento del asma y reacciones alérgicas.

Los colchones viejos acumulan una mayor cantidad de ácaros que los relativamente nuevos. Si sufres asma o tienes algún tipo de alergia tendrás que cambiar de colchón, ventilarlo y darle la vuelta más frecuentemente. Compra también una buena funda especial para los ácaros del polvo. Un colchón de más de 7 años puede llegar a contener más de 2 millones de ácaros por centímetro cúbico. Si eres asmático notarás que aumenta tu tos, haces ruido al respirar y notas calor en el pecho. Tendrás que plantearte el cambiarlo.

  1. Conjuntivitis y dermatitis.

Relacionado con lo anterior. Un colchón viejo acumula ácaros más fácilmente. Estos a su vez producen enfermedades infecciosas como la conjuntivitis. Sospecha de tu colchón si notas picor y enrojecimiento de ojos al meterte en la cama. Estate también alerta si lo notas en la piel.

¿Cómo saber si tengo que cambiar de colchón?

Los expertos recomiendan cambiarlo aproximadamente cada 10 años. Sin embargo, dependiendo de nuestras circunstancias vitales podría ser recomendado hacerlo antes. En un periodo de 10 años pueden pasar muchas cosas: crecemos, subimos o bajamos de peso, las mujeres pueden quedarse embarazadas, caemos enfermos y de repente tenemos que pasar más tiempo en cama, podemos sufrir accidentes o lesiones y una parte de nuestro cuerpo requiere un cuidado especial… Dependiendo de nuestro estilo de vida tendremos que considerar un cambio temprano del colchón.

-Tu colchón tiene 8-10 años. Como hemos dicho antes, el tiempo de vida dependerá básicamente de la calidad del colchón que compraste en su momento, del uso que le hayas dado, de tus características corporales e incluso de los materiales con los que está hecho.

Si el colchón que compraste se abolla o hunde cuando está en periodo de garantía tendrás derecho a que te lo cambien por uno nuevo porque se considera un fallo de fabricación. Sin embargo, si aparecen pasado ese periodo puede que simplemente sea por el uso que se le dio. Los colchones necesitan unos cuidados mínimos como darles la vuelta 3 o 4 veces al año, ventilarlos o buscar unos somieres adecuados, que se adapten al tipo de colchón.

¿Cómo escoger un colchón adecuado?

A la hora de elegir un colchón tenemos que cuidarnos de aquellos que son baratos y de calidad dudosa. Es mejor pagar un poco más y asegurarnos que el colchón que compramos va a proteger nuestra espalda y músculos. No podemos dormir en un colchón blando porque nuestra columna no estaría lo suficientemente sujeta. Lo mejor es escoger un colchón firme pero no demasiado duro, lo ideal es una dureza media. Además, hay que compensar la dureza del colchón con el soporte del mismo.

No todos somos iguales y cada persona tendría que tener un colchón adaptado a él, pero como la mayor parte de las veces esto es imposible lo que acaba sucediendo es que somos nosotros los que terminamos adaptándonos al colchón y a la cama. La mejor solución es probar los colchones directamente en la tienda. Túmbate sobre él (con cuidado de no mancharlo) y estira las piernas. Tienes que notar que tu espalda y zona lumbar está totalmente apoyada sobre el colchón, que no se forma ningún arco extraño por encima del colchón.