Cómo escoger una almohada que beneficie el descanso de nuestros hijos

Cómo escoger una almohada que beneficie el descanso de nuestros hijos

Tras elegir los muebles, la cama o los adornos de una habitación infantil puede parecer que ya está todo hecho en el cuarto en el que duermen los niños. Sin embargo, contribuir a su descanso es necesario, y para ello no sólo tenemos que prestar atención al colchón en el que dormirán cada noche, sino también en la almohada en la que posarán su cabecita.

¿Qué almohada es mejor para un niño?
Dependiendo de la edad y las necesidades del pequeño, así escogeremos a la forma, tamaño y grosor de esa compañera de cama a la que se abrazarán en sueños.

A la hora de escoger la mejor almohada para nuestros hijos, hemos de tener en cuenta en primer lugar que los bebés no la necesitan o al menos debe ser una muy pequeña puesto que esto podría convertirse en un problema de asfixia.
Cuando ya tienen más de dos años, las posibilidades de que esto ocurra bajan considerablemente, por lo que es el momento en el que nos paramos a pensar en qué tipo de almohada necesitan para sus hábitos de sueño. Podemos empezar por aquellas que no sean demasiado altas ni tampoco muy grandes, sino aquellas que simplemente ayuden a que mantengan la cabeza ligeramente más alta a la hora de dormir.

¿Cómo elegir una almohada para nuestro hijo?
Otra pauta que tenemos que tener en cuenta es que más allá de la comodidad de una almohada en la que los niños se puedan hundir, conviene que sea firme, para que no tenga dolor de cuello al despertar. Conforme vayan creciendo, deberemos ir variando el tamaño y grosor de la almohada en cuestión.

En cuanto al propio interior, es recomendable que también conozcamos su composición, ya que debemos elegir el relleno de algodón frente a las plumas ya que podrían contribuir a que se hundan demasiado o incluso a que les cause algún tipo de alergia, y un exterior de espuma hipo alérgica que contribuirá desde luego a su descanso.

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