¿Cómo debe dormir un niño?

¿Cómo debe dormir un niño?

En nuestra sociedad, habitualmente el niño duerme durante los primeros meses en el capazo o cuna en el dormitorio de los padres. Posteriormente ocupa su dormitorio, a una edad en la que la situación familiar lo permita. Pero existen diferentes modelos de acostar a los niños: solitario, compartir habitación con hermanos, compartir habitación con los padres, o compartir lecho con los padres. Elegir un modelo u otro dependerá de las familias, del significado social y psicológico que tiene para ellas. La elección debe ser realizada por los padres y no obligada por la conducta del niño.

Consejos a partir de los dos meses

  • Es importante tener en cuenta que el sueño de calidad durante el día mejora el sueño nocturno.
  • Es recomendable mantener las rutinas que hemos establecido: hacer siempre lo mismo a la hora de acostarlo.
  • Conviene tranquilizar al niño antes de que se duerma, utilizando movimientos suaves si es necesario.
  • No es preciso despertar al niño para alimentarlo.

A partir de los 6 meses..

Los despertares nocturnos son normales y habituales. Si ya hemos pasado al niño a su dormitorio intentaremos mantener la puerta abierta.

¿Qué hacer ante los despertares?:

  • Consolarlo con caricias y frases cariñosas, no encender la luz, procurar que permanezca en la cuna.
  • Tener un peluche o mantita que sea su compañero en la cuna.
  • Procurar no alimentarlo. Si está muy claro que tiene hambre podemos alimentarlo pero intentando que el episodio sea breve y aburrido.

Al año de edad..

  • El ambiente de descaso debe ser tranquilo y oscuro.
  • La habitación debe ser confortable.
  • Conviene seguir con las rutinas.
  • Una o dos horas antes de acostar al niño conviene que no realice actividad física vigorosa.
  • Es recomendable procurar que las siestas no sean tardías ni prolongadas.

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A partir de los 2 años..

La siesta es importante por lo que deben hacerla hasta los 4-5 años. Si aparecen dificultades para conciliar el sueño o el niño «está dando la noche»debemos intentar reflexionar sobre lo ocurrido durante el día. Habrá que ver si ha habido cambios recientes, dado que si ha sido así es posible que por eso no duerma bien. No hay que gritarle ni perder la calma.

Debemos darle la seguridad de que estaremos para tranquilizarlo si lo necesita. Hay que procurar no utilizar pecho o biberón como inductor del sueño. Es recomendable que el niño no duerma fuera de su cama. Dormir en la cama con los padres puede alterar la fisiología del sueño.

Dormir no es un castigo: intentaremos que nuestros niños descansen lo mejor posible, y que para ellos sea un placer irse a dormir. Por lo tanto, procuraremos evitar enviarlos a la cama como un castigo por algo que hayan hecho. Para educar, lo mejor es firmeza, con igual o más dosis de cariño y mucha paciencia.

Recuerda:

  • El total de horas de sueño y su distribución a lo largo del día varía según la edad y pueden o no coincidir con lo que creemos o deseamos.
  • Existen diferentes tipos de niños: grandes dormilones y pequeños dormilones.
  • El buen dormir forma parte del aprendizaje global del niño. No hay sistemas buenos o malos de aprendizaje sino diferentes, siendo el mejor sistema aquel que mejor se adecúa a las características de la familia. Debemos saber que en este aprendizaje influye la genética, el temperamento, el apego y la forma de actuar de la familia.
  • Reconocer el sueño activo de los recién nacidos nos permite dejarlos seguir durmiendo sin interrumpirlos al pensar que están molestos o que no pueden dormir.
  • Se debe establecer un horario de dormir y despertar que se ajuste a los ritmos del niño y mantenerlo durante los 7 días de la semana.
  • Los horarios de los niños no siempre coinciden con los de los padres.
  • Establecer rutinas contribuye a crear sentimientos de seguridad y permite organizar las situaciones previas al irse a dormir: baño, pijama, cena y cuento.
  • Dormir es muy necesario, tanto para los padres como para el niño.
  • Debemos tratar de conseguir que nuestros niños descansen lo mejor posible, dándoles la oportunidad de que para ellos irse a dormir sea un placer.

 

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